No me vayas a sicoanalizar …
Mira que te conozco: empiezas con el peinecito …
Ya te digo: como escarpias.
Siempre se me olvida algo cuando salgo.
¿ Ya has vuelto a esconder ahí la cubertería ?
¿ Me dejas que te orine la cara ?
(Tengo muchas ganas)
Y me las cogió así, ¿ ves?
¿ Me habrás traído la ropa, no ?
- A mí no me robas la palabra.
- Tranquila, te la devuelvo.